Elaboración

 Primeramente tenemos que adquirir la hojalata (lámina) por placas grandes, normalmente ya tienes un molde elaborado de algún diseño o alguna figura determinada a la que llamamos plantilla.

 

Esta plantilla se coloca sobre la hoja de lámina con el fin de calcular la cantidad de figuras que resultarán; de este modo se hace la calca de la plantilla tantas veces como quepan en la hoja de lámina, o solamente la cantidad que se necesite en esos momentos.

 

 

 

Con tijeras manuales de acero se realiza el corte de las piezas, éstas se agrupan de tres en tres o cuatro en cuatro para poder cincelar sobre ellas y obtener el grabado deseado. Se puede trabajar sobre una sola pieza, pero ésta se podría romper con facilidad; el cincelado se realiza sobre una base de plomo fundido, lo que ayuda a que la pieza pueda resistir los golpes del cincelado. La base de plomo  va colocada sobre un tronco de no más de un metro con diez centímetros de altura, esta altura te permite mayor comodidad y control sobre la pieza al realizar el grabado.

 

Los cinceles que se utilizan tienen determinadas formas en la punta, estos se mandan hacer con anterioridad con algún herrero. Al ser pequeños, los cinceles permiten un fácil manejo para marcar las piezas. Al golpear con el martillo los cinceles para realizar el grabado se debe tomar en cuenta el calibre de la lámina en la que se está trabajando, para medir la fuerza del golpeteo.

 

Una vez terminado el cincelado, los grupos de tres o cuatro piezas se separan; si lo que se está elaborando es por ejemplo un espejo, se procede a la elaboración de la “caja”  en donde se colocará la fotografía o la imagen religiosa y que sostendrá el vidrio o el espejo, dependiendo el caso.

Teniendo las dos partes listas, se pasa al proceso de pegado de las mismas, el cual se realiza con la ayuda de soldadura de estaño 50/50. Para que las piezas puedan pegarse se requiere que previamente con una pequeña brocha o pincel se le agregue una pequeña cantidad de ácido muriático rebajado con zinc; este ácido debe tener por lo menos un año de antigüedad, de esta forma se evitarán manchas permanentes en la pieza. La soldadura se realiza con un cautín de hacha, a temperatura o flama directa.

                                       

Una vez que la pieza ha sido soldada se procede a lavarla con agua y jabón para quitarle los residuos de ácido que puedan haber quedado y de esta forma se evita la aparición prematura de óxido. Cuando la pieza ya está limpia se coloca al sol para que se seque bien y una vez seca puede comenzar a pintarse.